30/9/12

Ser normal.

Sufro de una enfermedad terrible. No se si es así como lo puedo calificar, pero es realmente algo insoportable.
Extraño mis viejos tiempos de cólera, dónde me descargaba con cuanto bicho con vida pasaba por enfrente. Cuando hacía aquellos planteos interminables, tediosos e innecesarios, que le sacaban las ganas de joder a cualquiera. Todo era un problema, todo era una queja (aunque esto quizás no lo perdí tanto). Quiero volver a aquellas épocas dónde gritaba cuando discutía, aún sin siquiera tener un punto de pelea coherente. Quiero que vuelvan esas épocas dónde lloraba muchísimo en la cara de alguien, sin vergüenza, y me enojaba con la vida, deprimiéndome semanas...

Ilógico, ¿no? Si yo también pensé: Qué ilógica, incoherente, gata flora de porquería... Pero después de meditar me dije: Era una mal criada, una inmadura, una simple pendeja que sufría del mito del narciso, pero si había algo que sabía hacer bien era descargarme. Gritaba sin sentido, me peleaba con la gente (más que ahora), me enojaba por cualquier cosa, pero les puedo asegurar que vivía sin éste peso. El peso de no decir lo que te angustia, por más estúpido que fuera.
Desde que muchas personas me comenzaron a decir que mi actitud era infantil, insoportable y que con esa postura alejaría a todas las personas que quisiera cerca, comencé a cambiar... Y aquí estoy.
He cambiado, ya hace tiempo. No solo por aquellos que me lo han dicho de buena fe, sino también por aquellos que quiero conservar cerca, esas personas a las que no quiero perder por un capricho o una pelea.
Hoy soy una mujer que mide más la situación antes de pelear (aunque a veces me saquen de quicio, les juro! que tengo justificativos, a diferencia de antes). Soy una mujer que no busca ir al choque. Una mujer que dejo de decir todo tan de frente, para no generar esos roces tajantes que generaba antes. Soy una persona que redujo su nivel de histeria en un 50% (Cuando estaba en un 100%). Soy ese tipo de personas que gusta de estar acompañada y hace lo posible para agradar a los demás (con mi manera de ser medio llamativa y ácida, pero siempre esforzándome). Mido situaciones, me pongo en el lugar del otro, me miro en el espejo, viéndome igual que todos los demás... Terminé siendo una persona más normal. 
Así me aconsejaron que fuera, "más normal"

Personas que, tan amablemente me pidieron que cambie: 
¿Así era ser más normal? 
"Te vas a sentir más alegre, menos molesta. Reducir las peleas y enojos reduce el mal humor. Si te calmas vas a ver como la vida te sonríe", me dijeron.
Y yo, obviamente, les creí. Si ellos eran tan así, tal y como acabo de describir, y parecían felices. De hecho eran felices.

Luz emprendió su cambio. Y como todo proceso tuvo sus complicaciones, pero no importa que fue lo que pasó o no pasó. Luz lo logró.

Aquí estoy hoy... más normal. Tengo mis ataques, de manera discontinua y espontáneamente graduales, pero soy normal. Pero, la verdad... es que siendo más normal, me siento enferma. Todo lo que era. Ésa persona intolerable era quien yo era y era la expresión máxima de mi personalidad. La que me dejaba gritar, pelear, sonreír, llorar, enojarme y, por sobre todo, desahogarme. Hoy no lo puedo hacer. 
Soy una persona más normal. Las personas más normales no gritan como yo gritaba, no lloran, como yo lloraban, no pelean como yo peleaba. O quizás si... pero de algo estoy segura. No sonreía como yo sonreía.
Hoy no me puedo desahogar. Era tan poco normal, que la única forma que mi mente encontró de volverme más normal, fue simplemente desarrollando la técnica de meter la basura que barrió la escoba, debajo de la alfombra.
Ahora hay tanta basura abajo de la alfombra que me doy cuenta, cuan triste soy realmente. Tan triste y tan normal, que cuando algo me enoja mucho, tengo dos segundos de furia y luego, ¡ya está!. Es reprimido. Me permito unos momentos de euforia y luego, tiendo a callarlo todo. El mal trato de un compañero de trabajo (o varios), el desinterés de un padre, causarle vergüenza a un hermano, no serle suficiente a un novio, lo que fuera.
Todo es asimilado, la angustia invade el cuerpo un segundo. La mente piensa: "Ser más normal, la vida es dura, ¡adelante!". El cuerpo trata de ignorarlo.
El enojo y la angustia continúan, pero acabo de convertirme en alguien más normal. El enojo y la angustia continúan, pero el cuerpo no puede expresarlo (al menos frente a esa persona). 
Sí, iré y me esconderé en el primer agujero que encuentre (sea esta el baño de la oficina, el cuarto, donde fuese) y lloraré controladamente. Como una persona normal. Luego, saldré a la vida, y le sonreiré a esa persona, pensando que si llegara a expresarle algo de todo lo que siento, sólo podría causar alguna pelea, discusión o, el simple hecho de tener que expresar eso tan doloroso que guardas. 
Da vergüenza expresarle a un hermano la verdad: "Siento que tu sientes vergüenza de mi". A un novio: "Siento que no soy suficiente para ti".
Trae al llanto y, eso, a más vergüenza.  
Por eso sólo lo dejo ir... El cuerpo se angustia y enoja, pero no lo demostramos. Le sonreímos al hermano, le besamos la frente y nos vamos pensando: "Ya se me va a pasar esta angustia del pecho, prefiero que se me pase la angustia en unas horas, antes que tener que decirle las cosas que siento. Es muy complicado de explicar".
Perdiendo personalidad.... o, mejor dicho, extrañando personalidad ya perdida.
Y yo que quería ser normal.

27/9/12

Más complicado que nadie y más simple que todo.

Hay muchas clases de mujeres. Cada una de ellas ha soñado desde chica cosas diferentes.
Algunas han soñado siempre con ser madres. Otras con ser mujeres exitosas en su carrera profesional. Algunas mujeres han soñado ser mantenidas para no tener que trabajar jamas. Otras muchas soñaron toda su vida con ser vedettes. Hay mujeres que soñaron desde chica ser hombres.
Pero hay algunas que no soñamos ninguna de esas cosas. Simplemente soñamos con tener una persona al lado que nos quiera. Una persona que, nos de hijos o no, sea rico o no, sea perfecto o no, nos quiera y valore como somos. Somos mañosas, románticas (nos derrite una flor aunque digamos que no y amamos llevarla con la frente en alta por la calle), somos mujeres normales. Odiamos las cadenas de mail, nos gusta andar en pijama por la casa un domingo y que nos digan te amo.
No alucinamos ser el mejor cuerpo de Perù, ni ser la mejor en lo que nos sale bien hacer, mientras tanto nos haga feliz. No esperamos ganarnos la lotería, ni ser famosas en la TV.
Solamente queremos vivir promedio, tener una casa estable, ganar bien, como para poder vivir y mantenernos conformes (en lo posible) con nuestro cuerpo. Siempre y cuando tengamos a alguien al lado que nos haga feliz.
Es así, hay mujeres que dicen "prefiero enfocarme en mi carrera" "... en mis estudios" "...en mi familia" "... en viajar". Nosotras no. Nosotras no podemos enfocarnos en nada si no estamos junto a alguien. Literalmente somos del grupo de: Las mujeres que no pueden vivir solas. Y no hablo de mujeres promiscuas. No se equivoquen de término.
Ser una mujer que no puede estar sola, no es tener que amanecer en la cama de alguien distinto todos los días. No querer estar sola es preferir las cena de pareja, que las de amigos. Quedarse un sábado mirando tele y comiendo comida enlatada acompañada, que salir a la mejor fiesta del siglo con Robin Hood y Los 4 fantásticos.
Necesitamos un mensaje de texto antes de acostarnos y uno al levantarnos. Qué nos pasen a buscar tan sólo para vernos 5 minutos, por nuestros horarios ajetreados, caminar 6 cuadras, darse 10 besos y despedirse. No pedimos mucho. No pedimos regalos, ni agasajos. No nos interesa el título de "esposo/esposa", ni la ratificación constante. Sólo queremos sentir que somos dos. Que podemos contar con esa persona y que esa persona puede contar con nosotros.
Somos las que más sufrimos la soltería y que no nos explicamos como un ser humano puede festejar que "está soltero". Porque para nosotras es la perdición. Quizás nuestra vecina de al lado de casa tiene problemas económicos, le están por rematar la casa, su perro esta enfermo terminal y la estén por despedir de su patético trabajo. Pero esta en pareja y hace poco se comprometieron. Sepan estar seguros de que nosotras las que no podemos estar solas y odiamos la soltería vamos a envidiarla. La envidiamos tanto, que la imaginamos muriendo de frío, pobre sin un sol, con ropa rota, en la calle al lado de un fogón hecho en un balde viejo, pero abrazada con su amor y nos sentimos las personas menos afortunadas en la tierra. Le cambiaríamos el lugar, sin dudarlo.
Nuestro lema es: Todo es mejor en pareja. Somos románticas de alma. Suspiramos cuando vemos parejas en la calle y soñamos con nuestra vida en pareja. 
Somos así, somos diferentes. Pero el principal problema de las incapaces de estar solas es ése mismo: No poder estar solas. Estamos tan pendientes de enamorarnos y de que esto sea para siempre, que la pasamos sufriendo. 
Mientras que hay otras que ni siquiera se interesan en ser fieles y están al lado de hombres increíbles que están profundamente enamorados de ellas.
Siempre será así.

26/9/12

Mi dolor no sanará tus heridas.

Cuando alguien nos dejó el corazón destrozado, cuando alguien se llevó nuestro corazón, o simplemente lo convirtió en piedra o en hielo, suponemos quizas que el resto tambien deberia sufrir igual, triste idea. Pero mas triste llevarla a cabo.
El dolor que nos han provocado, solo lo cura el tiempo. Y ese tiempo no deberia ser utilizado en lastimar a otros. A veces no nos damos cuenta, a veces simplemente, estamos cegados por el dolor, pero ese dolor no deberia convertirse en despecho.
No se juega con el sentir de otras personas. Las personas no somos juguetes, no somos objetos, ni somos desechables.
Lastimar los sentimientos de las personas que nos quieren, no le hace bien a nadie.
 Al menos quisiera pensar que no existe nadie tan nefasto de gozar con la tristeza de otro.
Por qué permitir nacer sentimientos en alguien a quien se que no voy  a corresponder? Por el simple goce de rechazarlo? para romper corazones? para incrementar mi ego? para incrementar mi poca autoestima? para sentir la satisfaccion de que a alguien mas estoy causando el daño que me causaron a mi?
Qué clase de ser humano podria ser tan descabellado? Yo supongo que no puede existir. Entonces, por qué veo gente que ilusiona a otras cuando saben que no pueden brindar lo mismo?
Quizás peco de ingenua. O simplemente no entra en mi entendimiento, lastimar a alguien a quien quiero, quise, o me quiere.
Con la madurez aprendemos ciertos limites. Aprendemos. Puede ocurrir una vez, dos…pero más…No se trata de no darse cuenta…es encontrar satisfaccion en el error cometido. Y entonces volver a cometerlo, a sabiendas.
Y despues, desentendernos. Pedir perdon. y victimizarnos. El juego perfecto.
Pero no hay nada feliz en ese juego. En nada ayuda. A nadie ayuda.
Las heridas que otros nos dejaron no cicatrizaran rompiendo otros corazones.
El desconsuelo de nuestra alma no cesara con las lagrimas de otros.
Quisiera pensar que no existe nadie que actue de esa manera, quisiera pensar que estoy equivocada. Pero veo cosas que me dicen lo contrario.
Mil corazones rotos, no bastaran para sanar una sola herida del tuyo. No sirve.

10/9/12

Mundo perfecto.

Vivimos condenados a un mundo de injusticias, donde se han perdido completamente los valores y  nos hemos enriquecido de pobreza. Somos víctimas de una población donde hay que caminar por las calles como fantasmas; sin poder ver, escuchar o hablar.
Las calles están abarrotadas de delincuencia. Huimos del reloj; corremos a refugiarnos tan rápido como sea posible, corriendo de las altas horas de la noche y el peligro que con ella trae.

La humanidad terminó por dividirse según los aspectos religiosos, políticos, económicos, y sociales con los que cada uno creció.
Aquellos que hoy son ignorantes ven con otros ojos la inteligencia, y aquellos hombres inteligentes 
se convirtieron en máquinas, materializando su conocimiento en las armas de destrucción que han atentado contra ellos mismos.

Para muchos, riqueza es tener el mayor estatus económico, olvidando que algún día les inculcaronrespeto y humildad. Riqueza, sinónimo de justicia; si no tenemos una cuenta bancaria con alta cantidad de dinero las leyes son inexistentes, los centros hospitalarios no cumple con su visión ni misión, haciendo completamente incurable nuestras enfermedades, pagándola con nuestra propia muerte. 
Nadie actúa por convicción.
Éste es el mundo creado por millones de personas, imposible de ser persuadidos por los buenos pensamientos de una sola.
Éste es un mundo estructurado y forjado a base de egoísmo e inhumanidad, un mundo de cuerpos vacíos, condenados por su propia sed de sabiduría, materialismo y ambición.

¿Éste es el mundo dónde todos ustedes quisieron nacer, y morir sin poder vivir…?

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