Últimamente estuve sintiendo un malestar en el estómago, en la boca del estómago. Creí que era gastritis, porque me quemaba el pecho. Claro, subía desde el estómago hasta el pecho y me hacía suspirar sin parar como si necesitara oxigenarme constantemente.
Como las pastillitas de las publicidades que compré en los chinos de la vuelta no me hacían nada, fuí a la farmacia a comprarme algo que no estuviera vencido y me quitara ese ardor, esa molestia.
Pasando los días, decidí que automedicarme no era bueno, así que recurrí al médico y me mandó unos análisis de sangre, de orina y una ecografía. Frasquito con pis de por medio y luego de largos estudios el médico me dijo que estaba bien, y que no tenía porqué ingerir ningún medicamento.
Sin embargo la sensación no se iba. Hasta me había quitado el apetito. No podía comer nada. No tenía ganas de comer nada. Con el tiempo me dí cuenta que todas esas afecciones se intensificaban cada vez que te veía.
Pero si no eras tan repulsivo como para sentir eso! Un poco tonto, pero no tan repulsivo.
La cosa comenzó a agravarse cuando los síntomas también afectaron mi cerebro.
Ya no era la misma. No lograba concentrarme, y las noches eran demasiado agobiantes a causa del insomnio que se me había generado por éste maldito malestar!
No dormía, no comía, no podía trabajar….no podía dejar de pensar en ti.
Tengo varios órganos afectados: hígado, cerebro, corazón. Ya creo que estoy al borde de la muerte.
Ésta enfermedad lleva tu nombre, aunque muchos le llaman “Amor”.