A ver, creo que tengo el deber moral de escribir lo siguente. Señoritas del mundo, por favor, se los pido con todas las fuerzas de mi alma léanlo y pasen la voz. El simple hecho que hayan nacido mujeres las hace hermosas. Ya me harté de ver esos conceptos raros de belleza, que si soy delgada, que si soy rubia, que si me maquillo, etc. Una mujer hermosa es aquella que se siente bella por dentro y logra transmitir esa seguridad en sí misma. No tienen que ser modelos de revista, no tienen que ser muñequitas. Las mujeres más hermosas que conozco son aquellas que pesan más de 100 libras, nunca se maquillan y juegan fútbol. Si ustedes no rompen los estereotipos, ¿quién lo hará?
Señoritas, por favor, no tomen en cuenta a esos poco hombres que se burlan de su belleza. Nadie piensa igual, nadie. Que un imbécil les diga fea, no tiene porque hacerlas sentir inseguras. Primero es su opinión y luego la del resto. No busquen algo interno en otras personas, crean en ustedes.
Por último, si no tienen un chico a su lado que las quiera es porque aún no están preparadas. Dígame, ¿qué mujer puede ser feliz si se siente insegura de si misma? NINGUNA. Basta ya, séquense las lagrimas, póngase su mejor vestido, mírense al espejo y digan soy hermosa. Ustedes son seres valiosos, pero nadie sabrá su valor si ustedes no lo muestran.
Con todo el amor del mundo para todas esas niñas que alguna vez fueron llamadas feas.
¿Alguna vez se han preguntado el por qué las mujeres se arreglan tanto para ir a cualquier lugar? Lo más seguro es que si lo hayan hecho, pero créanme, la respuesta no es muy fácil que digamos. En primer lugar, no todas las mujeres piensan de la misma manera, o tienen los mismos gustos, por lo que hace aún más complicada la explicación. Los hombres piensán que las mujeres se quieren ver "coquetas" para que ellos las veán, pero déjenme decirles que no es del todo cierto. La mayor parte del tiempo las mujeres se estresan con el "qué se pondrán" pero es para que sus amigas y/o enemigas (véase que se refiere a mujeres) las vean guapas, que vean que se pueden arreglar bien, etc. O sea que en realidad las mujeres se arreglan para las mujeres, y aunque suene improbable o increíble, es cierto. Vuelvo a recalcar que no todas las mujeres no son iguales. Algunas mujeres, aunque son en menor cantidad, se arreglan para ellas mismas, usan ropa con la que se sienten cómodas. También cuando tu le gustas a una mujer, ten por seguro que se arreglará para que las veas bonita, por lo que como consejo, dile que se ve hermosa al momento en que la ves, dile que está precioso su pelo y que sus ojos resaltan con ese color o esa blusa. Con esto te la ganarás, te lo aseguro.
A mi edad ya mi mamá tenía un hijo. O sea, tres. Un insoportable niño y dos más insoportables aún. Supongo que se las arregló y sacó amor y paciencia y sacrificó por las dos. Seguro fue feliz y nos hizo felices y nos cuidó y supo llevarnos por el camino del mal cuando así debía ser y por el camino del bien, cuando tocaba. Sino vean.
Pero no nos digamos mentiras, se necesita demasiada valentía para eso. No tener idea de qué es egoísmo, hacer sacrificios extraordinarios y tener demasiado amor, demasiado. A lo bien, ¿qué tal yo con tres muchachitos?, no, es que ni con uno.
Me acuerdo a los 17 años cuando me fui por primera vez de la casa, mi mamá me dijo “ojo, hay mucho que vivir, lo mío fue una lotería, cuídate”, y nada, yo me lo tomé en serio. Lo de cuidarme, obvio, pero sobre todo lo de vivir mucho. La cosa es que entre más vivo, más quiero vivir y eso no me lo advirtió Evelyn Mamá.
Entre más conozco, más quiero conocer. Entre más sexo… es chiste. Entonces, ¿A qué hora haría lo que se me da la gana si tendría que hacer lo que se le da la gana a la criatura?¿Qué hago si no me podría comprar los zapatos de moda si en vez me tocaría comprar pañales? ¿Cómo lo alimentaría, a él y a mí? ¿De qué hablaría yo con un bebé?
Me encantan los niños y entre más vieja más se me alborota el instinto maternal. Tengo claro que llegará el momento. Igualmente estoy segura que llegará un amor con el cual compartiré semejante tarea. Pero como no me ha llegado ni el momento, ni el amor, ni nada de eso, ahora lo encuentro aterrador.
O admirable. Sí, admirable. Mujeres capaces de cambiar sus vidas para entregárselas a otro ser. Mujeres que como por si fuera poco luchar y entenderse a ellas mismas, luchan y entienden a un tercero, cuarto o noveno. Personas que dejan de soñar sus sueños y empiezan a realizar los de otros. Las mamás, sufren por ellas y por ellos. Se cuidan ellas y los cuidan a ellos. Dejan de ir para que vayan ellos. Sus alegrías y emociones se las entregan a ellos. Ellos que somos nosotros.
A estas alturas, para mí, todas las mamás son unas héroes. Son unas berraqueras, en serio, porque yo no podría, no ahora. No me veo cambiando la buena vida que tengo. Y cuando alguien es lo que yo no puedo ser, los admiro y los quiero y los valoro. Las quiero mamás, por mamás.
No sé cómo ha hecho mi mamá ni cómo hacen las mamás. Pero la mía, ¡já! de la mía presumo y digo que en algún momento se volvió mi amiga. En algún entonces empezó a ver el mundo a través de mis ojos. Y desde ahí la cuido y me cuida y somos cómplices. Me malcrió y me hizo una consentida de mierda. Me empujó a soñar y a ir por la vida haciendo lo que me propongo. Me comprende y dice que soy intolerante y es la primera en leer mi blog.
Ya no se escandaliza con mis locuras. Quiere que viva. Desea y al mismo tiempo le da más miedo que a mí que yo encuentre un amor. Me dice que estoy gordita, pero bonita. Se deleita con la capacidad que tengo de disfrutar cada segundo de la vida. Lloró el día de mis quince años.Ve mis fotos en Facebook y me las comenta. Jamás me frenó. Es exitosa y al mismo tiempo lidia con mi papá, mis hermanos y mis abuelos.
Le gusta el aguardiente y siempre decía “pregúntale a tu papá”, pero era ella la que realmente decidía. Sus mejores amigas se han convertido en mis tías y mis tías se han convertido en sus hermanas. Se le fueron dos hijos. Cree en mí más que nadie inclusive más que yo. Ha cumplido cada uno de mis deseos y espero que la vida nos de vida, para yo cumplirle los suyos.
En fin, que jodido debe ser mamá. Pero entre uno más crece más valora esa labor. Y yo la valoro porque yo no podría. Así que corran y ahora, abracen a sus mamás y díganles que qué berraquera ser mamá. No les den regalos sino que díganles, déjenles saber que las admiran, que son únicas y son el eje central de sus vidas. Abrácenlas y no las suelten en todo el día. Háganlo por mí, que no puedo. Es una orden.
Soy mujer de pocos miedos. No le tengo miedo ni a la oscuridad, ni a las culebras, ni mucho menos a reír con carcajadas escandalosas que exponen la alegría de mi alma y la poca vergüenza de mi autenticidad.
No le temo ni a las cucarachas ni a las alturas. Ni mucho menos a salirme de lo que la sociedad exige. No me da miedo decir las incoherencias que pienso y hacer lo que me hace feliz. Tampoco le tengo miedo a dejar que se me empape de vida el alma mientras llueve. Ni a no ser yo algunas veces y a ser demasiado yo, casi siempre.
No me preocupan los ratones ni los aviones ni la velocidad. Le perdí el miedo a fracasar porque me di cuenta que uno se levanta con ganas de más y mejor, pero el miedo a no llegar lejos, muy lejos, demasiado lejos, me aqueja con frecuencia. Le había perdido el miedo a hacer mejor las cosas aun si eso es dejar a un lado la sabrosura de portarse mal, y ese miedo, por ejemplo, estoy por recuperarlo.
Aunque con el tiempo he vencido otros. Se me quito el miedo a llorar y dejar que las lágrimas mostraran mi vulnerabilidad. Le perdí el miedo al olvido. A que él me olvidara y a que ella se alejara. Dejé de angustiarme por el miedo a que la propia vida a veces me olvide, incluso ya no me quita el sueño tampoco, el olvido de mi misma.
Y definitivamente le perdí, y no sé cómo, el miedo a aferrarme a imposibles. A ser conmovedoramente cursi y a veces demasiado romántica, incluso si por estas épocas modernas serlo este mal visto. Le perdí el temor a la hoja en blanco y a llenarla con mis flaquezas. A hacer estupideces, porque aprendí a hacerlas con gracia. Ya no le tengo miedo a no caerle bien a todos. Ni a la muerte. Aunque sí a vivir la vida muriendo de a poquitos, como muchos, como sin vida.
Estoy tratando de tenerle miedo a los abismos de tantas historias breves porque empiezo a tener una tímida certeza que en algún momento la historia será eterna. Estoy tratando, sí, también, a tenerle más miedo a ser amante que a ser victima del amor, pero me cuesta, me cuesta el alma, pero lo intento, lo intento en serio.
Pero hay otros miedos que no he logrado vencer. Sino que han evolucionado. El pavor a no encontrar un amor que me desvele cada noche por la eterna necesidad de hacerse mío. O alguien que me robe la vida. El hombre que no se canse de besarme las pecas y las cicatrices y las esperanzas.
Además con el tiempo he desarrollado otros miedos. Como el de la vejez, no propia, pero la de mis viejos por ejemplo. O la paranoia que la vida insiste en irse cada vez más rápido y no saber aprovecharla. El miedo que se me acaben las letras y el miedo a tanta realidad. El pánico a no lograr cumplir lo que quiero llegar a ser y a dejar de soñar mis sueños de algodón.
Soy una mujer de pocos miedos, bueno, no tan pocos, pero los que tengo están bien fundamentados. Como que él –MI gran él- nunca aparezca. O que yo y mis miedos los aleje a todos. Pero existe la ambigüedad de no tenerle miedo, nunca, jamás, al miedo de tener mi linda historia con un lindo comienzo, una trama envidiable y un final sin final.
Y es que lo bueno de aceptar los miedos es que los detecto y lo mejor es que al aceptarlos no los dejo mermar mis sueños Porque es que juro que es normal tener miedo, tenerle miedo a uno mismo. Al futuro. Al amor. A la amistad. A la comida. A los comienzos. A los finales. Al mismo miedo y a tener miedo de tener miedo.
Lo bonito del miedo es que viene con un mini vértigo en el estomago que nos recuerda que uno esta vivo. Lo malo es que nos llena de prudencia innecesaria. Y lo real, es que es inclusive, más real que yo misma y que se hizo para que con mis ilusiones lo venciera.
Hay personas en el mundo que no saben cuál es su destino. Arman su vida sobre la marcha. Eligen diferentes caminos, diferentes emociones, diferentes formas. Cada vida puede transformarse en formas que difícilmente podemos entender o predecir. Hay otras personas, en cambio, que tienen toda su vida planeada. Como un perfecto círculo. Por que cada uno vive la vida a su estilo, esperando algo en particular de ella y de uno mismo y esforzándose por lograrlo. Pero muchas veces los planes perfectos fallan, por que hay que elegir entre futuro y pasado, no hay grises: hay blancos y negros. Fallan por que, en el afán de conseguir eso que siempre planeamos, no disfrutamos. Nos dedicamos a ignorar cosas tan sencillas del día a día, tal vez solo por estar apurados por conseguir otras. Un soplo de aire, la brisa de las mañanas, esa luz de atardecer entrando en el cuarto, esas caricias de personas que nos acarician todos los días y no valoramos; los pasos que damos toda una vida que no nos llevan a ningún lado y a la vez a todos lados; las sonrisas; los errores que nos enseñan y nos dejan enseñar; las angustias; las lágrimas. ¿Y como se puede planear un perfecto círculo si nos atropellan día a día cosas como estas? ¿Por qué pensamos que ignorar los detalles nos acercan a algo mas grande?...si los mismos detalles forman la meta. ¿Por qué creemos que un suspiro profundo no vale o que en la vida solo importan la cantidad de pasos y no en dónde? Cuando uno mismo es conciente de que no puede planear un círculo perfecto con su vida, elige deformarlo. ¿Quién dice como? ¿Un cuadrado, un triángulo, algo sin forma? Sin forma, teóricamente hablando, por que cada vida es una forma, por más que no respete aquellas más convencionales. Cada uno decide que giros dar, que partes doblar, en cuando tiempo lo hará. Y cuan difícil es tomar decisiones, desde la más ínfima hasta la más compleja, pero cuando todo pasa vemos los resultados, difíciles de prever y muchas veces sorprendentes, felices o tristes. ¿De qué manera haríamos un círculo perfecto, si lo hermoso de la vida es dejarse llevar por lo que se siente adentro? Lo hermoso de la vida es escuchar esa canción una y cien veces, es reír hasta que te duela la panza, es llorar hasta sentir que se te fue el nudo en el pecho, es saciar esas cosquillas en la panza que te provoca otra persona. Armar la vida con anticipación es eliminar cada una de las hermosas cosas que se nos ofrecen día a día. Queda muy dentro, en cada uno, quienes creen que tener seguridad de por vida y eliminar emociones sorpresa les garantiza felicidad o si deciden arriesgar y ganar, o quien dice, perder… Todo es parte del mismo juego. No se necesitan instrucciones, se necesita amor y mucho coraje. Se necesita valor y por sobre todo alma… Las cosas parecen estar tan lejanas, pero en dos abrir y cerrar de ojos, estarán frente a nosotros y no vamos a haber tenido el tiempo que quisiéramos para vivirlas. ¿Quién dijo que esta mal planear? Planear es una de las formas mas organizadas de triunfar, pero vivir es una de las formas más certeras de ser feliz.
Mi hermano dice que estoy medio loca. Lo repite una y otra vez, al punto que ya se le está pegando (como una canción) a mi mamá.
¿estaré loca enserio?
Es que esos cambios de ánimo, que esas lagrimas sin razón, que te encierras, que el
Bueno, tanto es así que llega un momento donde reflexiono, lo pienso y cómo qué lo pongo en dudasilencio es tu mayor grosería y que, y que… y así… Él no entiende que no es que este loca, es solo que cada mes se repite algo en mí que no puedo controlar. Y es que de repente, luego de esforzarme todo el mes por cuidarme y adelgazar, llega un día en donde una ansiedad irreal se lleva por delante cualquier razón, se desata y como y sigo comiendo, y sigo comiendo y en una semana me he tragado todo el esfuerzo del mes.
Sin ninguna razón, aparte de la naturaleza ingrata, mi cuerpo empieza a crecer. Si. Crece. Mis “lolas” se ven enormes (además que duelen como un demonio), mi barriga da vergüenza, las piernas, los brazos, la cola y todo en el espejo y en lo ropa se ve tres veces más enorme de lo que es el resto del mes y de repente; soy un mastodonte. Es probable que se me hinchen las manos y los pies y pues como un pequeño bono, mi cara se brota como una adolecente confundida y sin norte. ¿Loca? Mi locura, siente cólicos.Y si bien no soy de esas mujeres que los cólicos las tumba y las deja en cama un par de días, a mí –los cólicos- se me bajan a la espalda y a las piernas. Así que eso duele. Tras que estoy físicamente horrible y que ya eso pesa y duele, tengo que cargar con otro dolor. ¿Loca? El desequilibrio hormonal de esos días me arrastra porque como si fuera poco también es normal que tenga por esos días, problemas de sueño y fatiga. No tengo la menor idea de cómo manejar la inestabilidad emocional que llega y más bien me maneja a mí. Los cambios de humor y los estados depresivos y de estrés son normales, tanto, que no los entiendo y tratando de descifrarlos me hago un ocho. ¿Loca? Claro, parezco loca tratando de no aceptar que la única solución para que una vez al mes me ponga sentimental y la vida me duela más y me angustie sea resignarme. Parezco loca tratando de manejar en medio de mi estado de irritabilidad, depresión, ansiedad, enfados, agresividad, llanto fácil, intranquilidad, disminución de la memoria y capacidad de concentración y falta de autocontrol; la nostalgia, la confusión, los miedos, el futuro, el pasado, el gato, el delfín, los niños, mis abuelos, mis amigas, mis primas, la alfombra, un amor, tres amores, mis examores, MI HERMANO, los sueños, los desaciertos, la lluvia, los ojos verdes, los ojos felices, las sonrisas tristes, irme, quedarme, ¿cómo?, los unicornios, las sirenas, escribir, leer, twitear, trabajar, dormir, vivir, ser feliz.
Claro, es que él no lo entiende. El no entiende porque su cuerpo, su mente, sus sentimientos, su todo es el mismo durante todo el año. No cambia, no sube, no baja. No nada. Mientras yo, yo todo. Así que creo que no estoy loca, simplemente soy una fucking mujer de Diecinueve años, gracias.