21/12/12

CUMPLO 20, ¡CARAJO!

Mis 19 años los recibí llorando, perdida en la inseguridad por no tener un norte claro. 
Tuve miedo de no lograr grandes cosas. Logré grandes cosas (para mí).
Viajé con mi familia. Hice topless. 

Le compré una carcasa muy fucsia a mi telefono celular . Y pinte de fucsia cada paso que di. Me compré una celular coqueta y he tomado fotos a donde quiera que voy. Indudablemente no me enamoré. Y quise enamorarme. Y no quise enamorarme. Y no hubo de quién enamorarme. Y hubo uno tal vez, del que pude enamorarme.

Volví después de muchos años hacer la misma. Tomé mucha agua de piña y me pasé la mitad del año en buzo. Cumplí un sueño. Y luego otro. Creí en mí y en mi futuro. No creí en mí ni en mi futuro. Decidí que quería ser periodista y que quería escribir para siempre. Encontré el amor a las letras porque el amor del corazón no estuvo siquiera cerca.
Creo que alguien se enamoró de mí. Y era perfecto. Pero yo no. Sentí que el amor no existía. Aprendí a conducir, bicicleta, mi vida, ahí voy. Alguien a quien le di la mano, me dio la espalda y me traicionó como se traiciona en la vida real. Seleccioné dentro de mis amigas que tenía seleccionadas, lo mejor y dejé atrás el resto. Me quedé con poquiticas. Y no me dolió. Me alivió. Divinas las pocas que quedaron.

Vi mucha televisión, así no me gustara, solo por estar con mis papás. Dormi en una cama muy chiquita . Di miles de consejos de amor así yo hace siglos no tenga un amor y sea un completo desastre. Escribí más de 10 entradas al thumblr, unas con el corazón contento, otras con el corazón triste y otras desilusionado. 

Viaje en tren, micro, carro, taxi. Llegué a las 1.001 seguidores en Twitter y a ningún seguidor de mi corazón. Aprendí a escuchar los mensajes que la luna me susurra. Volví a estudiar. Cumpli 1 año de conocer a Fabian y a una familia. No quise un novio porque me iba y cuando me fui, no quise un novio porque estaba recién llegada. Me rompí el corazón con ganas y sin ninguna buena razón.


Me engorde, hice dieta, me adelgacé y me atragante la comida de Rosa. Me bronceé los sueños. Regalé sonrisas a quien las necesitó y a quien no. Aprendí a escuchar y a dejar de ser la que necesitaba que la escucharan. Jugué con candela y me quemé, pero me di cuenta que me encanta la candela. Un viejo amor me olvidó y otro sé que no. Fui a ver jugar a Universitario y le puse más amor a mi amor por mi hermano.
Bailé mucho reggaeton con el sentimiento en las caderas.
Comí MONEDITAS, de limón, naturales . Aprendí a no extrañar nada. Y que si no me dan como yo doy no me sirven. Me hice daño y me autosaboteé. Me gustó un tipo cuatro años menor que yo y me avergoncé y me fascinó y no pasó nada. Hubo algunos chicos que a mi me interesaron y que yo no les interesé.

Me descubrí siendo un ser optimista y feliz. Alguna vez perdí la sonrisa pero supe que siempre estaba dentro de mi volver a sacarla. No me gustaron nada los nuevos gobernantes de mi ciudad. Ni los pasados. Y perdí la fe en mi país. Acepté por fin, que el chocolate es mi vicio y que los mejores vicios son recurrentes y por eso, decidí asumirlo. Así como decidí asumir estos 20 años que se me vinieron. Se vienen sin yo poder hacer nada aun si me quiero quedar en los 19 tres años más. Se me vinieron sin haber tomado decisiones. Sin saber qué será de mi. Cuándo, 
ni dónde.

Se vienen estos 20 sin yo haber hecho algo extraordinario. Ni haber cambiado el mundo. Pero sonriendo siempre y con la fe que serán mejor que los 19 que se fueron, porque buenos, buenos sí fueron.

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2/12/12

La Manzana de Notre Dame.

Mamá, ¿por qué cambiaste la manzana?
—¿No viste que estaba deforme? Parecía que tenía joroba y a lo mejor hasta gusanos traía.

Parece que tenemos un talento especial para juzgar  las cosas por su apariencia, todos lo hemos hecho una o más veces, sin excepción alguna. El problema es cuando llevamos las etiquetas más allá, cuando negamos oportunidades a los demás y a nosotros mismos y todo esto por una razón en especial, la misma de siempre; nuestro miedo al cambio. Tenemos un problema de rechazo a todo aquello que nos parece diferente, a todo lo nuevo y a lo que sospechamos que podría modificar en algo nuestro entorno de comodidad y rutina. Pero es precisamente por este miedo que podríamos estar perdiéndonos de cosas maravillosas.

Aquel chico que se sienta a lado tuyo en clases, ése que pinta ser muy violento y que probablemente  no lo es, ¿por qué no hablarle?  Y qué me dices de aquella chica que parece ser muy arrogante y presumida, ¿le has sonreído alguna vez? A lo mejor ella te ha mirado raro porque desde que la conociste tú no has dejado de mirarla de arriba hacia abajo como si estuvieras buscándole algún defecto, no sabes si al final ella terminará siendo una de tus mejores amigas. 

Casi todo el mundo presume de ser personas muy tolerantes y siempre se llenan de flores la boca cuando hablan de libertad y exigen  igualdad, pero no siempre hacen lo que piensan ni piensan lo que hacen. Por ejemplo, quieren perros de raza para presumir mientras los pasean, dicen "mira qué bonito perro" cuando ven a uno criollo, pero jamás lo adoptarían ni lo sacarían a pasear con el mismo orgullo con el que presumen a sus perros con pedigree y sólo alagan  a los otros por compromiso o para intentar sentirse bien. La igualdad no se dividela igualdad es la igualdad y abarca todo, lo engloba.

Cuando veas una manzana amorfa, no la dejes en el rincón y ¡llévatela! Podría ser la mejor manzana que hayas probado en toda tu vida. Trata de no ser injusto y deja a un lado esos juicios prefabricados.